Ricardo Arjona inauguró este viernes el primero de sus 14 shows por la Argentina y dejó en claro que esta estadía extendida es una muy especial. Con un concierto que no escatimó en sentimiento, el artista guatemalteco regaló postales de un Movistar Arena rebosante y lleno de energía. Con temas que se cantaron a pulmón como “Dime que no” y “Acompáñame a estar solo”, inmerso en una puesta en escena avasallante, el cantautor detuvo el tiempo en el recinto donde todo se medía por la poesía, el desamor, las baladas y el rock.

Arjona volvió a la Argentina y trajo consigo todas las experiencias que provincias como Buenos Aires le regalaron. La lírica y la teatralidad se mezclaron en un montaje propio de “la París de Sudamérica”: amores, noches de bares y tango que ya se habían anunciado en video en redes sociales cuando aterrizó a la jurisdicción. Todo eso se tradujo en un escenario convertido en un cabaret parisino: una metáfora visual que funcionó como una extensión de su universo narrativo. Envuelto en ese mundo, Arjona dedicó unas palabras a su público apenas comenzado el evento.

10 minutos después de que se hicieran las 21:00, una bailarina salió de la impresionante escenografía gala: pantallas interactivas, balcones de estilo francés, luces tenues y un gran edificio que llevaba el cartel “Cabaret Seco”, en honor a su último álbum. En ese club nocturno absolutamente transcurría. Luego aparecieron los músicos, uno a uno y por último la estrella de la noche, enfundado en un traje de lino oversize y con su característico sombrero.

La confesión de Arjona al llegar a la Argentina

Arjona no se contuvo. Tan pronto como llegó se confesó: “Es tan bonito regresar a la Argentina que dan ganas de no haberse ido nunca”, advirtió generando una fuerte ovación en la platea. Sin embargo, detrás de esa sonrisa y el impecable traje de lino, latía una historia de superación que el artista no quiso pasar por alto.

Este regreso a los escenarios tuvo el sabor de una revancha personal. Cabe recordar que, a fines de 2023, el guatemalteco anunció una pausa indefinida que muchos interpretaron como un retiro definitivo. El motivo era un severo problema en su columna que lo obligó a pasar por dos cirugías en Barcelona y una dura rehabilitación en silla de ruedas. "Este viaje lo empecé en salas de hospital y lo terminé caminando, casi corriendo", reveló sobre el proceso que dio vida a su nuevo álbum, Seco.

Un "Cabaret" de emociones y clásicos

Bajo el concepto de su gira más ambiciosa, "Lo que el Seco no dijo", el escenario se transformó en un club nocturno parisino de época. Entre pantallas interactivas, balcones franceses y el cartel de "Cabaret Seco", el cantante condujo un "barquito" de nostalgia que navegó por más de 30 canciones.

El show no fue solo música; fue una puesta teatral donde Arjona se permitió reflexionar sobre la vida, criticar la modernidad y homenajear sus raíces. Hubo guiños directos al público local, como los acordes de "Por una cabeza" de Gardel y menciones a su admiración por Charly García, gestos que terminaron de sellar su romance indestructible con Buenos Aires.

El viaje al pasado y el cierre a pura fiesta

Promediando la mitad de la noche, el artista sorprendió al aparecer en un escenario alternativo en el otro extremo del estadio para estar "más cerquita" de sus fans. Allí, el repertorio quedó en manos de la gente, que convirtió el predio de Villa Crespo en un karaoke masivo con éxitos como "Marta", "Desnuda" y "Pingüinos en la cama".

El clímax llegó con el recorrido por sus himnos históricos: “Dime que no”, “Te conozco” e “Historia de taxi” prepararon el terreno para un final explosivo. Como no podía ser de otra manera, “Señora de las cuatro décadas” y “Mujeres” marcaron el cierre de una jornada de más de dos horas donde quedó claro que, a pesar de los "achaques" del pasado, hay Arjona para rato.

Con un simple "Gracias, Buenos Aires" proyectado en las pantallas, el "Seco" se despidió de la primera de sus 14 funciones.